lunes, 26 de enero de 2015

¿Cuáles medidas, cuál política económica?, por Carlos Hermoso

Dr. Carlos Hermoso,
Secretario General adjunto de Bandera Roja
La alocución brindada por el presidente Maduro el miércoles 21 de enero, en el marco de la entrega de su Memoria y Cuenta ante el parlamento —tan esperada por los venezolanos, pues supuestamente anunciaría orientaciones y medidas para dar cuenta de la crisis que vive Venezuela—, resultó un fiasco. Despertó sí mucha creatividad en el idiosincrático sentido del humor del pueblo, lo que no desdice de la mayor angustia entre los venezolanos de cualquier perspectiva política y principalmente entre los sectores más empobrecidos.

  Lo poco que anunció el gobierno fueron medidas que resultan paliativos y aproximaciones a una política que afianza la orientación que busca atender la crisis descargando su peso en el pueblo, mientras profundiza la dependencia con respecto a grandes potencias imperialistas como China y Rusia y en general del bloque BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). 

  De tal manera que la incertidumbre que crea el gobierno refleja la suya propia. Tomar medidas restrictivas que golpean la capacidad de demanda social, liberales o neoliberales, es lo mismo, en medio de un año electoral no les resulta fácil. Por lo que están a la espera de que puedan concretar los leoninos negocios en ciernes con Qatar, Rusia y China, principalmente. Se trata de convenios que le pudiesen brindar al gobierno unos cuantos miles de millones de dólares que eventualmente, según sus cálculos, les permitirían capear el temporal por unos meses hasta la realización de las elecciones parlamentarias, luego de las cuales sí aplicarían medidas más abiertamente liberales. Entretanto, discuten un eventual aumento de la gasolina, una devaluación más clara de la que actualmente impulsan, reducción del gasto social que afectará distintos servicios y condiciones de reproducción social, entre otras medidas. Por lo pronto, aparte del irrisorio aumento de salarios, anuncian una devaluación parcial y el eventual aumento en el precio de la gasolina, sembrando —como lo hicieron en su oportunidad los gobiernos en el pasado— la idea absoluta de que se debe producir tal incremento

  Los acuerdos con los chinos suponen la aplicación de trabajo despótico en las llamadas Zonas Económicas Especiales, entrega de riquezas a precios por debajo de mercado y sin regulaciones que no sean las demandas de los acreedores; con Qatar supone la inversión en suelos venezolanos para producir bienes alimenticios para satisfacer las demandas de la población del país árabe; con Rusia acuerdos que permitirán la elevación de la producción petrolera para exportar a China, satisfaciendo la demanda de crudos de ese país, parte de la cual es pago de deuda contraída. 

  Son elevados los riesgos que corren chinos, rusos y qataríes al prestarle dinero al gobierno venezolano e invirtiendo en proyectos productivos. Lo asumen dadas las ventajas tan favorables que a cambio les da el gobierno. De un lado los intereses a cobrarse son de los más elevados en virtud de la negativa calificación de riesgo país otorgada por las casas que para tales efectos tienen. Además, se verán compensados con las formas de pago, buena parte de las cuales serán en especies como petróleo, coltan, dia­mantes, uranio, entre otros, aparte de que la producción con base en las inversiones llegadas permitirán el desarrollo de aquéllos y no de Venezuela.

  Por tanto, se trata, con base en esta estrategia, de acuerdos que le permitirían al gobierno ganar tiempo. De recibir inversiones directas e indirectas —esto es, recursos por la venta de papeles de la deuda pública venezolana, e inversiones directas en proyectos que favorecen en primera instancia a los países inversionistas—, el gobierno adelantará una ofensiva política para crear nuevas esperanzas en la gente que aún les sigue. Correr la arruga ya que todo lo que hacen es por mantenerse en el poder. Para nada les importa atender la grave y profunda crisis que vive la sociedad venezolana con medidas que conduzcan al desarrollo y la atención de las demandas populares.

  Sin embargo, la gravedad de la crisis es de tal magnitud que luce improbable que el gobierno pueda atemperar la catástrofe. La brecha fiscal será tan grande que luce imposible poder cubrirla que no sea de la misma manera como hasta ahora: emisión de papel moneda lo que elevaría la inflación a más de 200% para el año que comienza. La caída del PIB, así la ubican distintas instituciones nacionales e internacionales, se ubicará en alrededor de –7%. Inflación con recesión, o sea estanflación, por lo que las repercusiones en el desempleo serán drásticas y con ello el incremento del hambre en amplios sectores de la población. ¿Lo más grave?: el proceso de destrucción de la economía producto de la política del régimen despótico. Es de tal grado la erosión de la economía, que solo mediante un cambio político y con ello un cambio de rumbo será posible superar positivamente este estado de cosas. La reconstrucción del país para orientar nuestra economía hacia la revolución industrial y la independencia y soberanía nacional es la meta de hoy para todos los venezolanos. La medidas acordadas por el gobierno apenas anuncian empobrecimiento y entrega del país.

  La más amplia unidad de los venezolanos por un cambio de gobierno es la política que permitiría canalizar la molestia, la irritación y la rabia de los venezolanos frente a la escasez, la carestía de los precios, el desempleo, la inseguridad y la entrega de la soberanía nacional. Esa es la línea correcta: unidad, movilización y organización de todos en asambleas y comités de luchas. Una unidad que no se quede en consignas huecas o llamados vacíos, o que solo sea una convocatoria catártica para descargar inútilmente esfuerzos. Perfilar cómo debe ser la reconstrucción es imprescindible en la propuesta programática que habrá de sustituir esta debacle y sus responsables. El pueblo venezolano ha sufrido demasiados engaños con bellas palabras y bonitos discursos que han profundizado la debacle en sus condiciones de vida y de trabajo. Bandera Roja ya ha adelantado una propuesta de desarrollo, de nueva democracia, de nueva ética, que ofrecemos a todos quienes luchamos por un cambio no solo de gobierno, sino de régimen, y así abrir las avenidas a la justicia social, a la prosperidad, al trabajo creador, a la soberanía y a la ruptura de las cadenas de dependencia que frenan nuestras capacidades de dar respuestas.

Carlos Hermoso / Secretario General Adjunto
Bandera Roja / Lunes 26 de enero de 2015

Maduro ha demostrado total incapacidad para gobernar al país en estacrisis

Caracas 25/01/15. (PS).- El Secretario general de Bandera Roja, Gabriel Puerta Aponte, advirtió que la escasez reinante en el país, altos precios de productos, bajos salarios y desempleo, demuestran que no hay posibilidad de salir de la crisis mientras los que dirigen la nación mantengan sus líneas políticas. “Maduro no ha podido diseñar un programa que haga presumir que esto se va a resolver. Ha demostrado total incapacidad para gobernar al país en esta situación tan difícil
Explicó que este es el cuadro al que se enfrenta la organización que dirige, justo al cumplir un nuevo año de su fundación. “Conmemoramos estos 45 años en medio de una situación muy dura para el país, donde lo que el Gobierno está ofertando y diciendo para nada entusiasma a nadie y la crisis generalizada que azota a la sociedad venezolana, hace su efecto principalmente sobre los trabajadores y los más desposeídos”.
Aseguró que llegó el momento de impulsar “un cambio político en Venezuela” ya que en su opinión, “Este desastre que tenemos en el país no lo lograremos superar, si no se frena esta política hambreadora y represiva que se viene instrumentando desde el Gobierno. Hay que salir a la calle a manifestar y hacernos oír en nuestras protestas, reclamos y exigencias como reflejo de la clara determinación de una mayoría que rechaza las políticas del Gobierno de Maduro”. 
Llamó a los diversos factores políticos, organizaciones gremiales, sindicales y a la población en general, a mostrar la firme determinación de rechazo ante la “pretensión” del Gobierno nacional de dejar recaer el peso de la dificultad económica que atraviesa Venezuela sobre la mayoría de la población, “a quienes no le alcanza ni siquiera para comprar la canasta alimentaria”.
Señaló que en esta nueva etapa, Bandera Roja tiene como premisa fundamental organizar y unir la protesta, darle objetivos claros y direccionalidad de manera de darle la mayor eficacia en el logro de sus propósitos, “De unir toda esta fuerza en una Junta de reconstrucción nacional que tendrá la finalidad de llevar al país al camino del progreso, el bienestar, el desarrollo, la paz y la seguridad de los ciudadanos”.
“Hacemos este llamado desde el más grande espíritu unitario y con la más clara disposición de integrar diversidad de factores que pudieran tener diferencias entre sí y hasta ser contradictorios, pero que ciertamente ven con preocupación el camino que hoy sigue Venezuela y tienen la disposición a un cambio”, subrayó. 
Anunció que Bandera Roja se suma y se compromete con todas las aspiraciones de cambio que exige el país. “Damos un paso adelante para hacer vanguardia en la construcción de una fuerza que sea suficiente para garantizar la victoria de una Venezuela de grandeza y ascenso social”.

viernes, 23 de enero de 2015

Declaración 45 aniversario: ¡Alerta Venezuela!


Bandera Roja conmemora 45 años de su fundación en momentos en que el país atraviesa por tiempos muy difíciles. La crisis general que nos azota no encuentra solución en las políticas gubernamentales. Su oferta es más dependencia e hipoteca del país, desindustrialización y destrucción de nuestras capacidades productivas. Día a día los problemas se agravan y las condiciones de vida y de trabajo desmejoran. Venezuela es un desastre con todas las características de una catástrofe. La situación es cada vez más insoportable y reviven las posibilidades de un estallido social de impredecibles consecuencias. De un autogolpe, de la elevación y extensión de la represión, de una restricción extrema de las libertades públicas y los derechos democráticos. Recorre nuestra patria el fantasma de una hambruna motivada por la escasez, los altos precios, los salarios insuficientes y el desempleo, agravada aún más por la inseguridad y delincuencia desbordadas. 

Ante tan dramático cuadro nos está negada la alternativa de responsabilizarnos de una crisis que es fruto de las políticas erróneas de quienes gobiernan. No es justo que se descargue sobre la mayoría nacional, especialmente sobre los trabajadores, el peso de la crisis. Frenar esta política solo es posible organizando la protesta y manteniendo con firmeza la defensa de las libertades democráticas. Las erráticas políticas gubernamentales  —medio escondidas en el marco de un paquete neoliberal y antinacional— conducen al abismo y no hay otra salvación posible que no sea un cambio de gobierno.

Urge una nueva conducción del país que inicie la reconstrucción nacional y que sea capaz de lograr la superación de la crisis y el bienestar y progreso de la gente. Que garantice paz y seguridad, que reunifique a la familia venezolana. Que instaure una nueva democracia. Que rescate la ética y la moral en la función pública. Que industrialice a Venezuela, diversifique su economía y rompa las cadenas de la dependencia.

El momento obliga a tomar la determinación de impulsar el cambio político y de construir la fuerza suficiente para lograrlo con la urgencia que se nos plantea. Para ello debemos unir a la diversidad social, política y económica, jóvenes y viejos. Se trata de articular en una Junta para la Reconstrucción Nacional todas estas fuerzas para enfrentar las medidas hambreadoras y represivas y producir el ansiado cambio político. Compromiso histórico para una gran tarea. El tiempo apremia. 

Pongámonos a la altura del reclamo del momento y vamos a sacar al país adelante. Venezuela cuenta con reservas morales, económicas y políticas para abrir paso a la prosperidad.

2015: Un Cambio para la Reconstrucción Nacional

Bandera Roja: 45 años resistiendo junto al pueblo

Caracas, 20 de enero de 2015

sábado, 10 de enero de 2015

NOTA DE DUELO - Fallece Jhonny Enrique Rivas Rada, padre de Sairam Rivas

Nota de Duelo
Fallece Jhonny Enrique Rivas Rada, padre de Sairam Rivas

Con mucho dolor informamos el lamentable y prematuro fallecimiento del padre de nuestra dirigente estudiantil y juvenil Sairam Rivas. Luego de un cáncer voraz y fulminante, fallece hace pocas horas de hoy sábado 10 de enero en el Hospital Oncológico Luis Razzeti de la ciudad de Caracas mientras era acompañado por su esposa Sandis Moreno, y sus hijos y familiares más cercanos. Sairam Rivas estuvo hasta el último instante con su padre y sabemos del inmenso dolor que tiene esta pérdida para una joven que ha entregado tanto a la lucha por un cambio en Venezuela.

Hacemos extensivo nuestro dolor a todos los familiares y amigos de Jhonny, quien en vida fue un trabajador incansable y dirigente del transporte en la ciudad de Guatire. Fue un servidor público que sembró desde muy temprano en Sairam el amor por el trabajo, el esfuerzo y sobre todo, el amor por Venezuela.

Durante todo el año 2014, en el que por 4 meses Sairam estuvo encarcelada en el Sebin por su condición de dirigente estudiantil, supimos del silencioso padecimiento de Jhonny y del dolor que causaba en Sairam el indetenible deterioro de salud de su padre. Aún así, vimos a una joven firme y llena de entrega por la lucha justa de los venezolanos, y a pesar de todo el dolor, Sairam se mantuvo siempre en la primera línea de las luchas, siguiendo el ejemplo batallador de su padre, quien hoy se convierte en legado en sus hijos y especialmente en Sairam.

Jhonny Enrique Rivas Rada será velado en su querido Guatire, funeraria Santa Ana está tarde del sábado 10 de enero, en una ceremonia familiar en la que sin duda participarán sus compañeros de trabajo, sus familiares y sus amigos más cercanos.

Acompañamos el dolor de toda la familia Rivas-Moreno y hacemos nuestro el dolor de Sandis Moreno por la pérdida de su amado esposo, padre de sus hijas y luchador incansable y dio siempre lo mejor de sí, como hoy lo hace su hija de una manera ejemplar; por su país, Venezuela.

Hasta siempre, Jhonny.
Comité Político Nacional
militancia de todo el partido
@Bandera_Roja

jueves, 8 de enero de 2015

En Venezuela urge una Reconstrucción Nacional


En nuestro país sobran razones para protestar, para luchar por un cambio de régimen político y, por supuesto, para convocar a diversos tipos de manifestaciones y movilizaciones -entre ellas, eventualmente, un paro nacional- que ayuden en ese propósito. 

En las últimas horas se han difundido mensajes en los que se convoca a un «paro nacional para el lunes 12/01/15». En ese mensaje nadie asume la responsabilidad de la convocatoria. Ningún actor político reconocido, ningún gremio o sindicato de trabajadores o ninguna organización estudiantil y juvenil enfrentada al régimen conoce de su preparativo, tampoco los gremios y/o cámaras empresariales tienen que ver con ello. ¿Cómo puede tener éxito una actividad de este tipo que no se ha convocado por las fuerzas que pugnan por un cambio verdadero en Venezuela?

No son pocas las veces en las que el régimen apela a este tipo de bolas o rumores para decir luego (y el martes probablemente lo dirá) "fracasaron los golpistas con su llamado a paro".

Estamos seguros de que la inmensa mayoría de quienes han difundido el mensaje, estarán cumpliendo sus actividades cotidianas el día del presunto paro nacional. Mientras, otros se sentirán frustrados porque el mismo no se realizó. Destacamos la importancia de las redes sociales, pero Venezuela necesita de la participación activa y decidida de todos para organizar y movilizar al pueblo, bajo una dirección y una propuesta política alternativa, capaz de sumar voluntades y fuerzas hasta derrotar a la dictadura a la brevedad posible. 

Bandera Roja apuesta a construir esa fuerza con quienes estén dispuestos a construir una unidad de acción orgánica y decidida a cambiar lo establecido; apostamos a luchar sin descanso por la Reconstrucción Nacional al lado del pueblo, por su soberanía e independencia y en búsqueda de una Venezuela de desarrollo, progreso, soberanía y bienestar. Avancemos firmes hacia la Reconstrucción Nacional en la lucha y el combate organizado, no en la anarquía dispersa y aventurera que pueda conducir a una derrota. Organizar el descontento requiere de fuerzas políticas decididas, de gremios, de sindicatos, de estudiantes y trabajadores, requiere de redes sociales y de luchas callejeras y requiere de una vanguardia. Avancemos en su constitución.

Comité Político Nacional
Partido Bandera Roja
8 de enero de 2015

lunes, 29 de diciembre de 2014

La catástrofe chavista y cómo enfrentarla en 2015

Una reflexión para finalizar el año

Una gran catástrofe se cierne sobre Venezuela. Era fácil preverlo. Es el resultado de una política destructiva. Una política que frena de manera muy clara el desarrollo de las fuerzas productivas materiales de nuestra economía, mientras profundiza la dependencia y la entrega de la soberanía nacional. Su expresión clara se observa en el desmantelamiento de buena parte del aparato productivo nativo y en la conversión de Venezuela en mercado para otros países, al sustituir la producción nacional por productos importados, al convertir la riqueza nacional en gasto para importación, o sea, traspasar el excedente petrolero a los grandes ricos, a la oligarquía financiera nacional e internacional. La inversión productiva, por su parte, se deja a un lado para acelerar el desmantelamiento. Y todo esto apartando la corrupción, que alcanza niveles que hacen parecer —según el decir de un exsecretario general de AD— como “roba-gallinas” a los gobiernos del período bipartidista.

A Estados Unidos se le suman otros imperialismos como China y Rusia como proveedores de bienes finales en áreas importantes. Brasil y en general Mercosur proveen su parte y sacan ganancias extraordinarias a costa de las compras venezolanas. China, por lo pronto, es el principal beneficiario.
En el mejor de los casos se logró atemperar el drama de la pobreza por un tiempo breve, mientras alcanzaban las divisas para brindar las dádivas. Argumento que sirve a muchos chavistas de “izquierda” para justificar su inclinación, aunque olvidan dos cosas: en primer lugar, disminuir un tanto la pobreza no significa cambio de nada, no significa cambios en las relaciones sociales de producción; por el contrario, como en el caso que nos ocupa, se puede disminuir la pobreza afianzando las relaciones de producción y de cambio capitalistas, así como las relaciones con el imperialismo que dejan como resultado la dependencia con respecto a nuevas potencias que determinan nuestra circunstancia. En segundo lugar, esta ampliación de la demanda efectiva —diría un economista keynesiano— ciertamente atempera la miseria circunstancialmente, y en lo fundamental sirve para garantizar la realización de los bienes importados. Además de a una parte de la población pobre, se beneficia a sectores con capacidad de compra de electrodomésticos, automóviles —entre otros artículos importados masivamente durante un tiempo a un dólar sobrevaluado— y sobre todo a quienes se vincularon desde las altas esferas del gobierno con el jugoso negocio de las importaciones con dólares preferenciales a 6,30 bolívares por dólar, cuya distracción permitió ganancias superlativas, usando ciertamente parte de esas transferencias para importar bienes que luego serían vendidos a precio muy por encima de lo importado.

De esta manera se desarrolla una política que nada tiene que ver con algún cambio verdadero, solo modificaciones nominales y aparentes. Dirigiéndonos a algunos incautos que de buena fe siguen apoyando este adefesio político que llaman “proceso” —víctimas en muchos casos del resentimiento y del engaño revisionista— queremos recordar una frase del Che: “Luchamos contra la miseria pero al mismo tiempo luchamos contra la alienación”. Luchar contra la alienación, para decirlo de una manera que no se preste a ninguna confusión, es luchar contra la explotación. Es crear relaciones de producción en las que el obrero no sea despojado de la riqueza que crea en forma de plusvalía. Lo demás puede evidenciarse, en el mejor de los casos, como reformas, que ni siquiera es lo que sucedió en nuestra economía. Con la agudización de la crisis, la miseria alcanzará niveles cada vez más elevados luego de una política de dádivas para ganar adeptos y sustentar la política económica que a la postre favorece a la oligarquía.

La catástrofe comienza a manifestarse. Sus consecuencias se vienen desarrollando. Es fácil establecer que la inflación cerrará este 2014 en más de 70%, siendo en alimentos y bebidas mucho más que 100%. La recesión debe ubicarse en –4% según cálculos de diversos sectores. Por su parte el gobierno ya reconoce que el crecimiento será negativo y mayor de –1%. Para el próximo año las cosas serán mucho más drásticas. Recesión con hiperinflación es la perspectiva. Los ingresos caerán a mínimos históricos dada la caída del precio del crudo que se pudiese ubicar en menos de 60 dólares el barril. Las reservas internacionales —que han sufrido el impacto del comportamiento del precio del oro a la baja y la del petróleo— conducen a una sequía que impedirá mantener los niveles de importación de bienes como hasta 2013. La caída de la producción de riquezas expresadas en el producto interno bruto, que ya les resulta innegable, se verá empujada por la escasez. Menos demanda, menos producción. Menos dólares para importar, menos producción. Así, 2015 resulta un período bastante largo por el drama que puede resumir de escasez, desabastecimiento, inflación, recesión, desempleo y especulación desenfrenada, que derivarán en un descontento que debemos disponernos a dirigir y a encauzar.

El gobierno se prepara para enfrentar esta situación, en medio del drama de la división interna y la pérdida de respaldo popular, con medidas que harán más difíciles las condiciones de vida de la gente. Aumento de los impuestos, de la gasolina, junto a la reducción del gasto social, principalmente educación, salud y vivienda, como mecanismo que permita reducir la brecha fiscal. Junto a las consabidas medidas económicas, el gobierno blande sus armas como anuncio de que descargará la represión contra quienes osen enfrentarlo. Mientras, por lo pronto, la gente busca subsistir para acumular fuerzas para una nueva expresión de rebeldía. La gente, de una u otra inclinación, se mantiene a la expectativa frente al desarrollo de los acontecimientos. Sin confiar ya en promesas y en demagogos de las diversas aceras, comienza a entender la naturaleza de la situación. Este conocimiento incipiente se verá obligado a dar saltos agigantados en distintos terrenos.

Este escenario encuentra una oposición dividida entre un sector que parece dolerle el régimen chavista —pues hace esfuerzos por salvarlo, tenderle salvavidas y cobrar por la ayuda— y una oposición dispuesta a asumir la dirección política y ser alternativa de cambio, que acepta el reto responsablemente de ponerse al frente de la protesta popular, de trabajar por la unidad política y, a la par, la unidad social de los distintos sectores en defensa de sus derechos y por la reconstrucción nacional.

Por su parte, el gobierno y los factores políticos que han sido su sostén también se encuentran divididos. En las alturas, la división entre las dos grandes canonjías —mafias, para ser más explícitos— parece sufrir un embate a propósito de la reconfiguración de los espacios del poder político. Derivación, claro está, de las cuotas en torno del reparto del botín. Contradicciones que son el resultado de dos cuestiones vitales para el régimen: de una parte, se ha menguado la riqueza esperada dada la caída del precio del crudo; de otra, afrontar los tiempos catastróficos genera dudas de un sector en relación con el otro. Entretanto, las mafias menos importantes tienden a alinearse en torno de una u otra. Pero de igual manera se aprecian claramente las divisiones en la estructura político-partidista del llamado Polo Patriótico. En el seno del PSUV, sobre todo luego de las elecciones internas, la desconfianza, las zancadillas, los reacomodos y las imposiciones parecen no concitar voluntades en defensa del proceso, y en ese transcurrir las simpatías por el régimen, por el PSUV, por sus liderazgos, se encuentran en franco retroceso. La descomposición del régimen —e incluso del Estado en tanto tal— comienza a hacerse más patente y podría ser la expresión más acabada de la situación que sufre el chavismo. En medio de una crisis económica creada por sus políticas antinacionales, la inflación, la escasez y el desempleo, principales problemas sociales, no pueden ser exculpados de su responsabilidad con “guerras económicas” inventadas o fantasías como la conspiración internacional. La fraseología “revolucionaria” no puede esconder las consecuencias de una política que devastó la economía y dividió a los venezolanos, mientras favorecía a los poderosos de siempre y creaba nuevos oligarcas  boliburgueses.

El descontento indefectiblemente tendrá el signo político que significa enfrentar este estado de cosas. Plantear cambios de verdad para una sociedad que se desmorona y que debe ser reconstruida sobre nuevas bases. Una nueva democracia de participación verdadera de la gente en la toma de decisiones. Una nueva economía que atienda las necesidades sentidas de la población y tenga como meta inmediata una revolución industrial para garantizar la independencia y autonomía nacionales. Una política económica que enfrente la urgencia y a la vez siente las bases para el futuro. Una política social que de verdad atienda los requerimientos de salud, educación y vivienda.

La plataforma de luchas de los venezolanos —de los trabajadores, los estudiantes, de la gente necesitada en defensa de sus derechos, por la libertad de la organización popular de los distintos sectores— debe estar articulada a un programa político por la reconstrucción nacional. A su vez, las luchas sociales y políticas deben sustentarse organizativamente en asambleas donde la gente participe democráticamente y debata sobre los grandes problemas nacionales, la alternativa por la reconstrucción, los problemas concretos y la manera de enfrentarlos, la organización y las formas de lucha. Las asambleas deben integrarse, como en efecto se viene haciendo, en los distintos sectores, estudiantiles, laborales, magisteriales, a escala municipal, estadal, regional hasta encontrar en el Congreso Nacional por la Reconstrucción un momento en el cual se articulen las fuerzas por el cambio.

La catástrofe inminente que se cierne sobre Venezuela podrá ser un episodio donde la ciudadanía haga valer su disposición al cambio por un mundo mejor, o —en caso de derrota para las fuerzas del progreso, de la democracia y del cambio revolucionario— el tránsito hacia un mayor cercenamiento de las libertades democráticas, hacia formas más abiertas de dictadura gorila. En cualquier caso será un episodio para el combate. De confrontación entre el moribundo pero altanero despotismo chavista y las fuerzas del cambio verdadero. No hay espacio para la neutralidad o la vacilación. Las condiciones de los venezolanos y su futuro reclaman la mayor disposición para la pelea.

Carlos Hermoso
29 de diciembre de 2014


domingo, 28 de diciembre de 2014

Zonas Económicas Especiales: paraísos de explotación neoliberal

Entre las muchas leyes aprobadas por el iletrado de Maduro -en forma apresurada- por la vía habilitante figura la creación de las Zonas Económicas Especiales (ZEE) en el país. Esta ley autoriza al régimen a la creación de estos paraísos de explotación capitalista salvaje en el territorio nacional, cuya soberanía será cedida al control del inversionista extranjero. En los espacios territoriales a ser ocupados por las ZEE las leyes de la República serán sustituidas por otras más “afines a la conveniencia“ de los inversionistas extranjeros. Las ZEE ofrecerán como incentivos: reducción o excepción en el pago de impuestos, flexibilización laboral (mano de obra barata), libre exportación de capitales, importación de equipamientos y materias primas libre de aranceles, etc. Además el Estado se compromete a la construcción de las infraestructuras necesarias en materia vial, de acometidas de agua y electricidad, de telecomunicaciones, de servicios sanitarios, etc. En resumen serán edenes al servicio del gran capital transnacional como ha sucedido en China, Taiwán, India, México (maquiladoras), Egipto, Guatemala, Republica Dominicana, Kenya, Zambia, Honduras, y El Salvador entre muchos otros países.

La creación de las ZEE como estrategia equivocada de desarrollo económica no es nada nuevo y no constituyen ningunos emporios de desarrollo socialista como falazmente afirma el régimen de Maduro. Países como Taiwán y la India fueron los pioneros en esta modalidad con la creación de las zonas de Kaoshiung y Kandla (1965). Años más tarde las mismas formaron parte de las reformas introducidas por el hoy fallecido líder chino Chen Yun (1905-1995), uno de los padres intelectuales del “socialismo de mercado” chino. Reformas que hoy son consideradas como el punto de inflexión que dio pie a las transformaciones que llevaron a China a convertirse en una potencia capitalista.

En China se ha dado la restauración del “odiado capitalismo del pasado”, bajo la regulación de un estado fuerte y represor, a la sombra del cual jerarcas de la burocracia se han hecho millonarios surgiendo así una potente burguesía china, mientras la clase trabajadora sufre una explotación salvaje a manos de las corporaciones extranjeras y las empresas nacionales. China hoy por hoy es un país capitalista, que se rige bajo las leyes del mercado, exportando sus excedentes de capital financiero a países pobres, tal como lo hace cualquier potencia imperialista.

La transformación de la China no capitalista, en la China del dólar ha sido impresionante. En el año 1998 el sector público abarcaba el 57% de la economía china (excluyendo la agricultura), mientras que para el año 2001 ya el sector privado superaba al público: 61,8% privado versus 38,2% público y el año 2011 la propiedad privada representaba 70.5% de la actividad económica. Lo que comenzó a principios de los años 80, como una "apertura de mercado" mediante las ZEE, se convirtió en torrentes en las décadas siguientes. La inversión extranjera, que era casi inexistente antes de 1978, fluyo masivamente gracias a las ZEE, llegando a convertir a China en el segundo gran receptor de inversiones extranjeras del mundo, después de los EE.UU. En China existen 63 mil transnacionales entre las que se encuentran: Nike, Dell, Abbott, Chebron, Alcoa, Amcor, American Amtex, Amoco, Eastman Chemical, Ericsson, Exxon, etc. Todas ellas operan disfrutando de las prebendas que les proporciona el régimen de Pekín y su socialismo de mercado.

La aprobación de la Ley que faculta a la dupla Maduro-Cabello el establecimiento de ZEE en el país representa el establecimiento de nirvanas de super-explotación neoliberal, donde el trabajador deberá cumplir largas jornadas laborales, donde no existirán sindicatos (como en muchas dependencias y empresas del Estado), ni dispondrán de seguridad laboral. Sufrirán las formas más infames de flexibilización laboral en nombre del socialismo bolivariano. Serán una versión caribeña del ya desprestigiado modelo chino y su equivocada teoría del goteo (el desarrollo de las ZEE incidirá en las regiones con menor progreso). Hoy sabemos que detrás del éxito económico chino se oculta una grotesca superexplotación de los trabajadores y una repugnante acumulación de riqueza por parte de las transnacionales.

La política económica antinacional de la dupla Maduro-Cabello, reflejada en los ZEE, conlleva a la creación de grandes centros de maquila en el país, al servicio de las multinacionales y bajo el férreo control de un Estado autoritario y represor. Las ZEE encarnan el más despreciable neoliberalismo e injusta distribución de la riqueza en nombre de un supuesto socialismo que cercena los más elementales derechos de los trabajadores y profundiza su explotación.

Detrás de los "paraísos" prometidos por el fachochavismo se ocultan muchos infiernos Dantescos.


José R. López Padrino M.D. Ph.D.
Professor
Molecular Biosciences  
School of Veterinary Medicine
U.C. Davis